Un cómico y cincuenta mujeres

El pasado sábado 4 de febrero tuve que ir a actuar a Garcillán, un pueblo la provincia de Segovia donde se celebraba la festividad de las Aguedas.

El día de las Aguedas, los hombres se tienen que quedar en casa y mandan las mujeres, pero servidor,no se quedó en casa y salió al ruedo. Ahí estaba yo, en un pueblo a 10 km de Segovia, con un frío de los que hacen subir a los grajos a los balcones y con la misión de hacer reír a 50 mujeres sin ataduras.

He de reconocer que sentí algo de miedo cuando al entrar en la sala donde estaban comiendo, una de ellas gritó “Uuuyyy, vaya cara de tímido que tieeeeneee”. Esto resonó en mi cabeza mientras pensaba “My god, what I´m doing here?“. Para completar el cuadro, un maniquí sentado en una silla de ruedas con una polla enorme de goma, presidía el salón.

Comencé mi actuación aclarando que no me iba a desnudar, cosa que entristeció a algunas pero que alivió a la mayoría, ya que mi cuerpo desnudo tampoco es como para exhibir, y menos a señoras ya bien criadas, con hijas, y en casos concretos, con nietas. Después de está declaración cogí el micro y me coloque delante de la estufa que desprendía un calor que (reconozco) reconfortó mis nalgas.

Empecé un poco inseguro, tanteando al público, del que no sabía muy bien que esperaba, humor de culos y tetas ó chistes populares de Marianico el corto, también de culos y tetas. Me fui afianzando y solté algunas licencias tales como “si su marido no sabe arreglarle los bajos” y similares, que gustaron bastante a mis oyentes.

El ambiente se fue relajando, todos nos empezamos a reír más y más, tanto, que tuve que parar la actuación porque a una señora le dió un ataque de risa y no quería yo que se me muriera ninguna señora. Pedí que la dieran agua, pero no tenían, sólo había vino y fanta limón de 2 litros (como digo, estaban a tope). Una vez ingerido el vaso de fanta, la señora se recuperó y pudimos seguir la actuación.

Al final, disfruté tanto que acabé haciéndome una foto con todas las señoras, que me rodearon como si fuera un torero. Sin lugar a dudas, fue una buena faena.

Pd.Gracias a las chicas de Garcillán por su amabilidad

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Un comentario en “Un cómico y cincuenta mujeres

  1. Hola! Yo también soy humorista pero no profesional, actuó a mi manera, pero lo práctico en el travajo ocasionalmente en cuando tenemos algo de tiempo, sobre todo en quedadas con amigos, aunque pocos, que tampoco quiero que se me rían como soi, sino como lo cuento.. En fin. Un saludo!

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